Deregulando la inteligencia artificial: ¿un impulso para los mercados tecnológicos de la UE?
La Unión Europea está adoptando una postura más laxa en la regulación de la inteligencia artificial, en concordancia con una propuesta de desregulación emitida por la Comisión Europea en noviembre de 2025. Este plan, que ya ha sido ampliamente aprobado por los países de la UE pero que está a la espera de finalización, acercaría a la UE al enfoque generalmente favorecido por Estados Unidos. No es sorprendente que las grandes empresas tecnológicas estén a favor de esta medida, ya que los responsables políticos europeos esperan que el plan ayude a cerrar la brecha de rendimiento entre los mercados tecnológicos de la UE y EE. UU.
Derechos de los usuarios y transparencia
El plan implica un debilitamiento de los derechos de los usuarios de tecnología, facilitando que las empresas de IA utilicen datos sensibles para entrenar sus algoritmos. Esto podría exponer a los europeos a la discriminación, ya que un algoritmo podría usar información sobre su orientación sexual o creencias religiosas en su contra. Además, se eliminan algunos requisitos de transparencia: si un desarrollador autoevalúa que un sistema de IA no es de alto riesgo, ya no está obligado a registrar su aplicación en una base de datos pública de la UE. Asimismo, se amplían las circunstancias bajo las cuales las decisiones totalmente automatizadas son legales, incluso si resultan en despidos de trabajadores por parte de máquinas en lugar de humanos.
Desempeño de los mercados tecnológicos en la UE
No hay evidencia convincente de que la protección de los derechos fundamentales en la UE sea la causa del desempeño tibio de los mercados de IA europeos. La situación actual del sector tecnológico en la UE refleja más las elecciones industriales del pasado que los impactos de las regulaciones digitales. Por ejemplo, en 2003, la participación de Europa en el gasto global de I+D en alta tecnología era del 22%, en comparación con el 55% en EE. UU. Diez años después, esta cifra había caído al 18% en la UE y al 53% en EE. UU. En lugar de centrarse en la alta tecnología, Europa ha priorizado sectores de media tecnología, como la fabricación de automóviles.
El caso de China
Otro indicativo de que la regulación no es crucial para determinar el desempeño tecnológico proviene de China, que a menudo se considera el único rival creíble de EE. UU. en IA. Se estima que los modelos fundacionales de IA de China están ahora a solo dos meses de distancia de los de EE. UU., a pesar de que la regulación tecnológica en China es todo menos ligera. Las empresas deben seguir un conjunto creciente de reglas complejas, como entrenar chatbots exclusivamente con información aprobada por el gobierno y cumplir con estrictas leyes de moderación de contenido.
Implicaciones de la desregulación
Entonces, ¿vale la pena reducir la protección regulatoria en la UE? Dada la función marginal de la regulación en el rendimiento tecnológico, no está claro qué ganaría la economía europea a cambio. La protección de la privacidad, por ejemplo, puede llevar a las empresas a cambiar el enfoque de sus esfuerzos de innovación hacia aplicaciones más amigables con la privacidad, pero es poco probable que tenga efectos significativos en la productividad agregada en comparación con el acceso a recursos esenciales, infraestructura y financiamiento.
Reducir las protecciones podría, de hecho, socavar la confianza en la economía digital europea y deprimir la demanda de servicios tecnológicos, aunque la demanda de IA probablemente crecerá independientemente de la acción regulatoria. Por lo tanto, los responsables políticos de la UE deberían asegurarse de que las regulaciones protejan a los usuarios de daños, en lugar de centrarse en los vínculos relativamente débiles entre regulación e innovación.
Reflexiones finales
El marco regulatorio de la UE tiene margen de mejora. La regulación puede distorsionar la competencia y favorecer la concentración del mercado, imponiendo cargas desproporcionadas a las pequeñas empresas. Además, la regulación puede quedar rezagada respecto a los mercados, sin anticipar nuevos riesgos. Los requisitos de la mayoría de las leyes de IA dependen del riesgo que se espera que un aplicativo represente, lo que deja un vacío para usos inesperados que resulten dañinos en la práctica.
Si bien el marco regulatorio de la IA en la UE necesita ser refinado, no debe debilitarse por la creencia errónea de que una regulación más laxa beneficiaría a la economía europea.