Washington aprueba nuevas leyes de IA para combatir la desinformación y proteger a los menores
Washington se ha convertido en el último estado en regular la inteligencia artificial (IA) mediante la aprobación de un par de leyes. Estas medidas buscan abordar la desinformación generada por IA y establecer normas para los chatbots que interactúan con usuarios, especialmente menores de edad.
Regulación de la desinformación generada por IA
Una de las leyes, conocida como el Proyecto de Ley de la Cámara 1170, establece que las empresas de IA deben incluir divulgaciones en sus chatbots. Cuando el contenido sea sustancialmente modificado mediante IA generativa, deberá ser rastreable a través de marcas de agua o metadatos. Esta normativa se aplica a grandes empresas de IA con más de un millón de suscriptores mensuales.
Normas para chatbots
El Proyecto de Ley de la Cámara 2225 establece nuevas regulaciones para los chatbots que actúan como amigos o compañeros. Estos chatbots, como los de servicios populares, deberán informar a los usuarios desde el inicio de cada conversación que no son seres humanos, y esto deberá repetirse cada tres horas en conversaciones continuas. Además, se prohíbe que estos chatbots finjan ser humanos.
Protección de menores
Las normas son aún más estrictas cuando el usuario es un menor de edad. Las empresas que operan chatbots deben revelar que estos no son humanos cada hora si el usuario tiene menos de 18 años. Se prohíbe que los compañeros de IA mantengan conversaciones sexualmente explícitas con usuarios menores y se prohíben técnicas de compromiso manipuladoras, como presionar a un menor para que continúe la conversación o oculte información de sus padres.
Riesgos y consideraciones
Las nuevas legislaciones surgen tras varios casos de suicidio entre adolescentes que interaccionaron prolongadamente con compañeros de IA que mostraron signos de advertencia. Además, muchos usuarios de IA han reportado problemas de salud mental y psicosis tras un uso intensivo de la tecnología.
Conclusión
Estas leyes buscan mitigar los riesgos que presenta la IA, especialmente para los jóvenes, reconociendo su potencial transformador en la sociedad. Sin embargo, también resaltan la necesidad de una regulación adecuada para proteger a los usuarios más vulnerables.