Por qué necesitamos una Carta de Derechos de IA antes de que sea demasiado tarde
Como millones de personas en todo el mundo, he pasado gran parte del año pasado enfrentando una crisis existencial relacionada con la IA.
No soy nuevo en la tecnología. He trabajado en medios digitales desde la década de 1980. Mi empresa creó una de las primeras revistas científicas multimedia y recibió un Premio de Diseño Presidencial en EE. UU. Pensé que entendía cómo las tecnologías transformadoras llegan, se aceleran y finalmente se asientan en la vida cotidiana.
Entonces, la IA entró en nuestras vidas.
Al principio, se sentía milagrosa. De repente, tenía un asistente incansable que me ayudaba a interpretar investigaciones médicas, a mejorar mi escritura, a gestionar proyectos complejos y a generar nuevas ideas para mi arte. Era como tener un brillante pasante que nunca dormía. Pero en algún momento, mi percepción de este “milagro” cambió.
Mientras cuidaba de mi esposa durante un serio proceso médico, comencé a notar cómo los sistemas algorítmicos moldeaban silenciosamente qué información aparecía primero, qué opciones de tratamiento se presentaban y qué preguntas nunca se hacían o respondían. A menudo, nadie explicaba esas decisiones. Y nunca estaba claro quién era responsable de ellas.
Ahí fue cuando la IA dejó de sentirse como solo otra herramienta.
La decisión de las máquinas
Estamos cruzando hacia un mundo donde los sistemas toman decisiones por nosotros. El potencial es enorme. Pero el lado negativo ya está presente: qué información vemos, quién tiene acceso a oportunidades y qué tan rápido evolucionan estos sistemas, a menudo más rápido de lo que podemos entender o gobernar.
¿Cómo se puede analizar algo que cambia cada día? Especialmente cuando los medios están llenos de titulares frenéticos sobre el último avance en IA. La mayoría de nosotros apenas tenemos el tiempo o la atención para mantenernos al día, y mucho menos para decidir cómo queremos vivir con esta tecnología. Mientras tanto, la regulación y la comprensión pública se quedan atrás.
Derechos básicos en un mundo de IA
Esta urgencia me obligó a dar un paso atrás y plantear una pregunta más simple:
¿Qué derechos básicos necesitan las personas a medida que la IA se convierte en una infraestructura invisible en nuestras vidas?
Exploro estas preguntas más a fondo en mi nuevo libro, que ofrece formas prácticas de mantener nuestra humanidad dentro de sistemas que cada vez toman más decisiones por nosotros. Pero el problema central es simple. La cuestión no es si la IA transformará nuestro mundo. Eso ya está sucediendo. La pregunta es si guiará esa transformación o si un día despertaremos para descubrir que fue decidida por otros.
Un momento decisivo
Ahora es el momento de trazar líneas claras.
Antes de que sea demasiado tarde.