Gobernanza Ambiental de la IA: EE. UU. y China Tienen Caminos Diferentes para Desarrollar Sistemas de IA Verde
A medida que la inteligencia artificial se expande rápidamente, Estados Unidos y China enfrentan desafíos similares en sostenibilidad, pero sus respuestas difieren drásticamente, configurando la huella ambiental a largo plazo de la IA.
Desafíos y Respuestas en EE. UU.
La política estadounidense hacia los impactos ambientales de los centros de datos ha sido fragmentaria. Hasta ahora, no existen regulaciones federales que limiten específicamente el uso de energía o agua de los centros de datos; en cambio, las fuerzas del mercado y las autoridades estatales y locales desempeñan un papel clave. La preocupación ambiental no estaba en la agenda hasta que la contaminación del aire y las reservas de agua para los ciudadanos se vieron amenazadas.
Algunas empresas tecnológicas están buscando acuerdos para asegurar energía más limpia. Por ejemplo, se ha firmado un acuerdo de compra a largo plazo para la producción total de una planta nuclear. Sin embargo, la expansión en ciertas regiones impulsada por combustibles fósiles plantea interrogantes sobre su impacto climático.
Hoy en día, la mayoría de las políticas de centros de datos se centran en quejas locales sobre el uso excesivo de energía y agua. Los organizadores comunitarios están protestando por la negligencia de las corporaciones. En respuesta, varios legisladores estatales han comenzado a crear marcos regulatorios para limitar los impactos ambientales locales.
Iniciativas en China
En contraste, China está adoptando un enfoque más centralizado y orientado a políticas para gestionar la huella ambiental de la IA. Se anticipa que los centros de datos consumirán una cantidad significativa de electricidad en los próximos años. Beijing ha lanzado iniciativas importantes para definir dónde y cómo operan estos centros.
Una política clave es la “Transmisión de Recursos de Computación Este-Oeste”, que dirige la construcción de nuevos centros de datos a regiones con climas más frescos y recursos renovables abundantes. Esto tiene como objetivo mejorar la eficiencia energética y equilibrar la oferta y la demanda de recursos de computación.
Además, las autoridades chinas han mandado el uso de energía limpia no solo para los fabricantes industriales sino también para los centros de datos, integrando su política energética con su política industrial de IA. Se están implementando regulaciones que obligan a los operadores de centros de datos a comprar un porcentaje determinado de créditos de energía verde.
Implicaciones y Riesgos
Mientras EE. UU. confía en la innovación impulsada por el mercado y la gobernanza descentralizada, China persigue la coordinación estatal y la planificación regional estratégica. Sin embargo, el crecimiento de la demanda de los centros de datos en China podría resultar en un aumento significativo de las emisiones de CO₂, ya que su red sigue siendo mayoritariamente de carbón.
Conclusión
El equilibrio entre las ambiciones de IA y las limitaciones ambientales es un desafío complejo. Los modelos divergentes de ambos países ilustran diferentes fortalezas: la flexibilidad estadounidense impulsa la experimentación tecnológica, mientras que la centralización china permite una eficiencia sistémica. Ambos países deben trabajar hacia la reconciliación del crecimiento acelerado de la IA con la gestión ambiental.
En el futuro, se propone establecer un marco de cooperación internacional que combine las ventajas y fortalezas de EE. UU. y China para abordar desafíos compartidos de recursos. Esto podría transformar la competencia en co-innovación, creando caminos alineados globalmente para descarbonizar la infraestructura digital de la IA.