Los fracasos en la gobernanza de la IA se están convirtiendo en un riesgo de responsabilidad para directores y funcionarios
La gobernanza de la IA ya no es un problema teórico en las salas de juntas. A medida que los reguladores pasan de la orientación a la aplicación, la supervisión deficiente de la inteligencia artificial se está convirtiendo rápidamente en un riesgo real de responsabilidad para directores y funcionarios, con implicaciones para la valoración, la divulgación y la confianza de los inversores.
Cambio en el enfoque regulatorio
Este cambio se subraya por las recientes acciones regulatorias. Las investigaciones se centran en la tecnología y el cumplimiento, pero la exposición que crean está llegando cada vez más a los niveles de dirección.
La gobernanza de la IA debería ser vista claramente como un riesgo para directores y funcionarios, ya que la gobernanza de cualquier cosa conlleva riesgos. La exposición puede surgir tanto de la acción como de la inacción. Los directores están expuestos, tanto si creen que están haciendo un gran trabajo como si ignoran completamente la IA.
Valor intangible y valoraciones frágiles
El desafío de la gobernanza se magnifica por la forma en que las valoraciones modernas de las empresas dependen de los activos intangibles, particularmente datos, propiedad intelectual y reputación. La composición del S&P 500 ha cambiado, con alrededor del 90% del valor de los activos estimado como intangible.
Si ese valor es reputacional o impulsado por I+D, cualquier problema puede borrar ese valor de la noche a la mañana.
Presión de la intensidad de la inversión
La magnitud de la inversión en IA también está creando exposición para los directores. Las principales empresas están impulsando la IA con gran fuerza, lo que aumenta la presión sobre los consejos de administración para gestionar adecuadamente la gobernanza de la IA.
El riesgo de «AI-washing» y el colapso de empresas
El riesgo para directores se agudiza cuando las empresas exageran sus capacidades de IA para impulsar valoraciones, una práctica conocida como «AI-washing». El colapso de una empresa que se promocionó como una plataforma impulsada por IA ilustra cómo las fallas de gobernanza pueden traducirse rápidamente en riesgos financieros y legales.
Regulación fragmentada y su impacto
La regulación global fragmentada está aumentando el riesgo para los directores, ya que los diferentes países regulan y monitorean la IA de maneras distintas. La gestión y comunicación del cumplimiento en diversas jurisdicciones será crítica para prevenir reclamaciones.
Aumento de la cautela en la suscripción
A pesar de que el riesgo de IA se discute ampliamente, aún no se ha absorbido completamente en la suscripción de seguros. La cautela está aumentando, especialmente para empresas nuevas que se posicionan como centradas en la IA. Aunque se reconoce que las valoraciones de IA pueden haber alcanzado territorio de burbuja, el mercado aún no se ha corregido.
La gobernanza de la IA ya no es un riesgo futuro a monitorear, sino una exposición actual en las salas de juntas con un potencial genuino de reclamaciones.