Introducción
El 11 de diciembre de 2025, el presidente de los Estados Unidos firmó una orden ejecutiva destinada a limitar los poderes de los gobiernos estatales para regular la inteligencia artificial (IA).
Reducción de la regulación no implica reducción de riesgos
Con una segunda orden ejecutiva, se reafirma un enfoque de deregulación en IA, priorizando la velocidad y la innovación sobre los mecanismos de control. Esta orden, titulada «Asegurando un Marco de Política Nacional para la Inteligencia Artificial», busca limitar y prevenir la regulación a nivel estatal de la IA. Establece las bases para que el gobierno federal impugne las leyes estatales sobre IA y persiga nuevas regulaciones preventivas.
Objetivos de la Orden Ejecutiva
La orden afirma que:
- Un «mosaico de diferentes regímenes regulatorios» en 50 estados crea desafíos de cumplimiento y sofoca la innovación.
- Las disposiciones de anti-discriminación en algunas leyes estatales pueden «incrustar sesgos ideológicos en los modelos».
- Las leyes estatales de IA violan la Cláusula de Comercio al «regular de manera indebida más allá de las fronteras estatales».
Acciones dirigidas por la Orden Ejecutiva
La orden ejecutiva instruye a las agencias del poder ejecutivo a:
- Crear un Grupo de Trabajo sobre Litigios de IA que impugne las leyes estatales inconsistentes con la política de la orden.
- Publicar una evaluación de las leyes estatales de IA que entren en conflicto con la orden.
- Emitir un aviso de política que haga que los estados con «leyes de IA onerosas» sean inelegibles para subvenciones federales restantes.
- Iniciar un procedimiento para determinar un estándar federal de informes y divulgación para modelos de IA que reemplazaría las leyes estatales.
- Crear una declaración de política que explique cuándo las leyes estatales son reemplazadas por regulaciones federales.
Implicaciones y riesgos
Las órdenes ejecutivas no reemplazan las leyes estatales existentes sobre IA, y todas las leyes estatales y locales siguen siendo ejecutables. Es probable que los estados impugnen las acciones de las agencias ejecutivas relevantes, planteando argumentos sobre la Décima Enmienda y la coerción de la Cláusula de Gastos.
Las organizaciones deben navegar la incertidumbre en torno a la IA mientras el gobierno federal considera la preeminencia federal. No deben confundir la deregulación con una reducción del riesgo. Los riesgos relacionados con la IA no aparecerán como «reclamos de IA», sino que se manifestarán a través de vías legales familiares, como la responsabilidad por productos o cuestiones de privacidad.
Conclusión
A medida que la incertidumbre en la regulación de la IA persiste, los marcos legales existentes siguen siendo aplicables, y las autoridades reguladoras pueden perseguir acciones de cumplimiento o litigios. La falta de reglas específicas sobre IA no protege a las empresas de la responsabilidad legal.