IA sin fuertes salvaguardias éticas podría dejar de lado a los trabajadores
La inteligencia artificial corre el riesgo de marginar a los trabajadores y aumentar las desigualdades sociales a menos que su rápida adopción sea guiada por estándares éticos sólidos que pongan a las personas en el centro, advierte la Iglesia.
Adopción ética de la IA
En un documento de posición, la Iglesia llama a los responsables políticos a asegurar que el cambio impulsado por la IA no reemplace a las personas ni deje atrás a las comunidades vulnerables. Se argumenta que «la IA revolucionará prácticamente todos los aspectos del trabajo y la economía».
El documento se centra en el impacto de la IA en la educación, la economía y la cultura, e insta al Estado a introducir incentivos para que las empresas reentrenen y redistribuyan a los empleados afectados por la automatización.
Estándares éticos y decisiones humanas
La Iglesia subraya que la toma de decisiones en áreas que afectan directamente la vida humana debe permanecer siempre en manos humanas, advirtiendo sobre una dependencia excesiva de los sistemas digitales. «La toma de decisiones debe ser siempre dejada a la persona humana», señala el documento, añadiendo que el acceso no digital a servicios esenciales debe ser preservado para proteger a quienes corren riesgo de exclusión.
Riesgos en la educación y promesas para la cultura
El documento advierte que la capacidad de la IA para mejorar la creatividad y la resolución de problemas depende completamente de las intenciones de quienes la utilizan, advirtiendo que el mal uso podría «diluir nuestra agencia y responsabilidad y debilitar las dimensiones relacionales y éticas de la vida humana».
En educación, se llama a la vigilancia, advirtiendo contra el uso de sistemas de IA para «explotar a los estudiantes mediante perfiles» e insistiendo en que la comprensión humana, el discernimiento moral y el cuidado deben permanecer centrales en la formación.
Al mismo tiempo, se reconoce el potencial de la IA para apoyar la identidad cultural, incluyendo herramientas que promuevan el idioma y la herencia cultural.
Capacitación y colaboración
Además de sus recomendaciones políticas, se está fortaleciendo la capacidad propia para la era digital mediante la implementación de capacitación en ética y alfabetización sobre IA para diversos profesionales. Se ha entregado formación sobre alfabetización en IA y habilidades críticas a más de 1,500 educadores y se están colaborando con autoridades digitales en sesiones de alfabetización para padres y grupos vulnerables.
Conclusión
La Iglesia enfatiza que la tecnología es una herramienta, y la persona humana es el sujeto. Se insta a los responsables políticos y al público a asegurar que la IA sirva a la dignidad humana y al bien común, y se muestra dispuesta a colaborar con el gobierno, las empresas, los educadores y la sociedad civil para garantizar que los beneficios de la IA sean compartidos de manera justa y permanezcan bajo supervisión humana.