Japón facilita las reglas de IA para atraer a grandes empresas tecnológicas, contrastando con el enfoque de Corea del Sur
La implementación de la Ley Básica de Inteligencia Artificial (IA) de Corea del Sur ha atraído una atención global significativa, ya que representa la primera ley integral de IA en el mundo que aborda tanto los riesgos como las oportunidades.
Las industrias de IA en el extranjero han expresado preocupaciones de que la rápida aplicación de la Ley Básica de IA podría atrapar al sector de IA de Corea del Sur en un pantano regulatorio, obstaculizando el avance tecnológico. Un representante de una startup japonesa de IA comentó: “La implementación de la Ley Básica de IA de Corea del Sur es un caso sin precedentes a nivel mundial. Si bien la creación de estándares por parte del gobierno para establecer salvaguardas tiene efectos positivos, en una situación donde las tecnologías relacionadas evolucionan a diario, podría convertirse en una traba para las startups que lideran la innovación.” La preocupación radica en que los marcos legales que no mantienen el ritmo del progreso tecnológico podrían convertir las medidas de protección en obstáculos.
Por su parte, Japón ha adoptado un enfoque de autorregulación basado en directrices. En junio del año pasado, Japón promulgó la “Ley de Promoción de la Investigación, Desarrollo y Utilización de Tecnologías Relacionadas con la Inteligencia Artificial (Ley de Promoción de IA)”, priorizando la gestión de riesgos a través de directrices y medidas de asesoría en lugar de sanciones. Además, al permitir el uso comercial de datos de entrenamiento de IA y mantener bajas barreras regulatorias, Japón busca atraer a grandes empresas tecnológicas globales.
Lecciones del pasado
Este enfoque se analiza como una lección del “síndrome de Galápagos” de Japón (aislamiento debido a una regulación excesiva). Si bien las regulaciones a corto plazo protegieron a las empresas nacionales, en última instancia, hicieron que Japón se rezagara respecto a las tendencias tecnológicas globales. Las empresas extranjeras abandonaron el mercado japonés debido a regulaciones estrictas, mientras que las empresas nacionales perdieron competitividad global al desarrollar productos “solo para Japón” adaptados a las leyes locales.
Un consultor legal global advirtió: “Mientras las empresas de IA de Corea del Sur centran su energía en cuestiones de cumplimiento, competidores como Japón podrían reducir o incluso revertir la brecha tecnológica.” Los interesados de la industria también están observando de cerca la cláusula de “aplicación extraterritorial” de la Ley Básica de IA, que establece que incluso las entidades sin presencia comercial en Corea del Sur podrían enfrentar regulaciones si sus acciones afectan a los usuarios nacionales. El consultor agregó: “Las empresas extranjeras están monitoreando de cerca cómo se concretarán las sub-leyes bajo la Ley Básica de IA.”
Comparación con la regulación global
La Unión Europea (UE) promulgó la Ley de IA en 2024, estableciendo un marco regulatorio robusto, pero ha retrasado repetidamente su implementación completa debido a la resistencia de grandes empresas tecnológicas globales y realidades industriales. Mientras tanto, Estados Unidos mantiene una postura de autorregulación, priorizando la competitividad industrial y tendiendo hacia una relajación regulatoria.
Conclusión
Las diferencias en los enfoques regulativos de Japón y Corea del Sur hacia la IA resaltan la complejidad de equilibrar la protección y la innovación. Mientras Japón busca atraer a grandes empresas tecnológicas con regulaciones flexibles, Corea del Sur enfrenta el desafío de no ahogar su propio sector de IA en un mar de regulaciones.