Revisiones exhaustivas de las capacidades de IA de los objetivos: un aspecto crítico bajo la Ley de la UE
Las nuevas obligaciones derivadas de la Ley de Inteligencia Artificial (IA) de la Unión Europea, que regula los modelos de IA de propósito general, entrarán en vigor en agosto. Estas regulaciones obligan a los actores del mercado a adaptarse a un nuevo entorno normativo que repercute en la toma de decisiones en fusiones y adquisiciones (M&A).
Obligaciones del Acta de IA
La Ley de IA introduce obligaciones significativas para las organizaciones que desarrollan y despliegan ciertos sistemas de IA. En el contexto de M&A, los profesionales del sector deben mejorar sus procesos de debida diligencia para asegurar que los objetivos tengan un inventario claro de sus modelos de IA de propósito general y sistemas de IA, comprendan cómo se utilizan y estén en camino hacia el cumplimiento normativo.
Enfoque regulatorio de la Ley de IA
La Ley de IA adopta un enfoque basado en el riesgo para regular la inteligencia artificial. Cuanto mayor sea el riesgo que presente un sistema de IA, más estrictas serán las obligaciones impuestas. Por ejemplo, se prohíben ciertas prácticas de IA, como el uso de sistemas que crean bases de datos de reconocimiento facial a través de la recopilación no dirigida de imágenes faciales.
Los sistemas de IA que se consideran de alto riesgo, como aquellos que actúan como componentes de seguridad en dispositivos médicos, están sujetos a obligaciones materiales según la Ley de IA. Además, los sistemas de IA de bajo riesgo que no caen en ninguna de estas categorías no están regulados.
Impacto en las Presentaciones de Ventas
Aunque el uso de características de IA en las presentaciones de ventas todavía no es prevalente, es crucial que se realice una revisión exhaustiva de las capacidades de IA lo antes posible en el proceso de debida diligencia. Entender qué herramientas y características de IA están en uso es esencial para determinar si se encuentran dentro del alcance de la legislación aplicable.
Aplicación de la Ley de IA a Entidades Fuera de la UE
La Ley de IA se aplica a “proveedores y desplegadores de sistemas de IA que tienen su lugar de establecimiento en un país tercero, donde el resultado producido por el sistema de IA se utiliza en la Unión”. Esto significa que, incluso si un sistema de IA no se utiliza físicamente en la UE, su output puede estar regulado si se utiliza por una empresa con sede en la UE.
Identificación de Output de Sistemas de IA
La identificación del output será relativamente sencilla cuando este sea visible y esté marcado. Por ejemplo, si un sistema de IA genera imágenes o videos sintéticos, el proveedor debe asegurarse de que la salida esté marcada en un formato legible por máquina. Sin embargo, la identificación puede ser complicada en casos donde el output es invisible.
Penalizaciones por Incumplimiento
Las multas por incumplimiento pueden alcanzar hasta 35 millones de euros o el 7% de la facturación anual mundial, lo que representa una carga más onerosa que las sanciones del Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). Las autoridades decidirán sobre la imposición de multas basándose en factores específicos del caso individual.
Responsabilidad de los Inversores en Capital Privado
Los patrocinadores de capital privado pueden ser responsables de cualquier incumplimiento de la Ley de IA por parte de sus empresas en cartera. La responsabilidad se determina a través del análisis de si el inversor tiene una influencia decisiva sobre la empresa.
Reflexiones sobre el Uso Interno de la IA
Los patrocinadores deben considerar cómo los sistemas y modelos de IA disponibles en el mercado pueden ayudar en la mejora de procesos de toma de decisiones y análisis de datos. Es esencial que analicen si estos sistemas caen dentro del alcance de la Ley de IA y que implementen los requisitos correspondientes en su organización.
Conclusiones
La Ley de IA impone obligaciones que pueden ser onerosas, y las empresas deben empezar a pensar en ellas antes de que entren en vigor. La debida diligencia es fundamental en este contexto, y las empresas deben ser proactivas en la identificación y cumplimiento de las regulaciones relacionadas con la inteligencia artificial.