Estrategia Federal Emergente de IA: La FTC Anula el Orden de Consentimiento de Rytr; Incertidumbre en la Financiación BEAD y las Leyes Estatales de IA
Puntos Clave
El 22 de diciembre, la Comisión Federal de Comercio (FTC) reabrió y anuló su orden de consentimiento de 2024 contra una empresa de IA generativa. La retirada de esta orden, emitida en la era Biden, sugiere un nuevo enfoque de la FTC hacia la regulación de la inteligencia artificial y marca la primera acción tomada bajo la directiva del Plan de Acción de IA de la Casa Blanca.
Es inusual que la FTC reabra y anule un orden de consentimiento sin solicitud del demandado. El 11 de febrero se celebró una sesión virtual sobre el uso de los fondos «no despliegue» del programa de Equidad en el Acceso y Despliegue de Banda Ancha (BEAD).
El decreto ejecutivo de diciembre busca retener los fondos de no despliegue de BEAD para los estados con «leyes de IA gravosas», generando incertidumbre sobre los fondos restantes. Esta medida refleja un esfuerzo interinstitucional liderado por la administración para centralizar la gobernanza federal de la IA.
Anulación del Orden de Consentimiento de Rytr
La FTC reabrió y anuló su orden de consentimiento de 2024 contra la empresa de IA generativa Rytr, apuntando hacia una gobernanza de IA que enfatiza la innovación.
La FTC había iniciado acciones de cumplimiento contra firmas que usan IA de forma engañosa. Rytr fue una de las cinco empresas bajo investigación, y en 2024 su caso se decidió por voto dividido.
Implicaciones de la Anulación
La decisión de la FTC indica un enfoque más cauteloso en la aplicación de la ley relativa a herramientas de IA, señalando que el simple potencial de uso indebido no convierte a una herramienta IA en impropia.
Los comisionados destacan que los consumidores se benefician de la disponibilidad de nuevas herramientas, aunque puedan ser usadas legal o ilegalmente.
Incertidumbre en la Financiación BEAD y Leyes Estatales de IA
La incertidumbre respecto a los fondos BEAD surge del decreto ejecutivo que condiciona su entrega a estados que no promulguen leyes de IA conflictivas. Esto plantea interrogantes sobre la autoridad federal en la regulación de la inteligencia artificial y su impacto en la financiación estatal.
La situación actual refleja un tenso debate federal-estatal sobre la regulación de la IA, que probablemente se resolverá mediante litigios acerca del alcance de la autoridad administrativa en la financiación federal.
Conclusión
La recalibración de la aplicación de la regulación de IA por la FTC, junto con la incertidumbre en el financiamiento BEAD, subrayan la necesidad de una estrategia nacional coordinada en inteligencia artificial. La administración busca un marco federal más uniforme para minimizar la fragmentación en la regulación estatal.