La llegada de la inteligencia artificial a las empresas de asesoría proxy
Una de las gestoras de inversiones más grandes del mundo ha anunciado que dejará de utilizar firmas de asesoría proxy de terceros para la votación en Estados Unidos. En su lugar, confiará en una nueva plataforma interna impulsada por inteligencia artificial, Proxy IQ, para gestionar todos los aspectos del proceso de votación en más de 3,000 reuniones corporativas anuales.
Contexto regulador
Este movimiento se produce en medio de un aumento del escrutinio regulatorio y político hacia las firmas de asesoría proxy en Estados Unidos, incluyendo una orden ejecutiva reciente que instruye a múltiples agencias federales a intensificar la supervisión de estas firmas e investigar posibles violaciones de leyes antimonopolio, de competencia desleal y de prácticas engañosas. La orden destaca la concentración del mercado en las dos principales firmas de asesoría, que juntas representan más del 90 % del mercado, y señala que han utilizado su influencia para promover «agendas políticamente motivadas».
Impacto en la industria
Este cambio marca un punto de inflexión notable para la industria de asesoría proxy, impulsado tanto por las capacidades tecnológicas de la inteligencia artificial como por la creciente presión regulatoria y política. Si otros inversores institucionales adoptan esta medida, el mercado de recomendaciones de votación estandarizadas podría reducirse significativamente.
Además, el mayor escrutinio regulatorio y político podría fomentar que estas firmas ofrezcan recomendaciones de votación más personalizadas. Por ejemplo, una de las firmas ya ha anunciado cambios importantes en la entrega de su investigación y recomendaciones, incluyendo un plan para dejar de ofrecer asesoramiento de votación único, argumentando la creciente divergencia en las expectativas de los inversores entre Estados Unidos y Europa.
Implicaciones para los emisores
A medida que los inversores se alejan de las recomendaciones estandarizadas, los emisores deben prepararse para recibir razonamientos de votación más personalizados, basados en datos específicos y modelos de riesgo propios de cada firma. Este cambio exigirá que los emisores modifiquen su enfoque hacia el compromiso con los inversores, el cual deberá volverse más individualizado y adaptado a cada caso.
Conclusión
La transición hacia plataformas internas impulsadas por inteligencia artificial y la creciente presión regulatoria están transformando el panorama de la asesoría proxy. Las empresas deben adaptarse a este nuevo entorno, que promete ser más dinámico y personalizado, afectando tanto a inversores como a emisores.