EE. UU. y China se niegan a unirse a la Declaración de Responsabilidad sobre IA Militar
La Tercera Cumbre sobre el Uso Responsable de la Inteligencia Artificial en el Dominio Militar se celebró recientemente. Durante la reunión, se discutió cómo la inteligencia artificial militar puede utilizarse para fortalecer la paz y la seguridad internacional, así como cómo evitar los riesgos derivados del uso irresponsable o de fallos del sistema.
Conceptos clave de la cumbre
El líder de la delegación china expuso el concepto de «inteligencia artificial militar centrada en el ser humano». Se enfatizó la importancia de que todos los países mantengan una línea base de prudencia y responsabilidad. También se habló de la necesidad de cumplir con el derecho humanitario internacional y asegurar que los sistemas de armas permanezcan siempre bajo control humano.
Se plantearon varias recomendaciones, incluyendo la promoción de aplicaciones militares de IA que sirvan al mantenimiento de la paz, la implementación de una gobernanza ágil que equilibre los controles de seguridad y el desarrollo tecnológico, y el apoyo a la creación de marcos de gobernanza basados en un consenso amplio.
Desafíos y perspectivas globales
La militarización de la inteligencia artificial es una tendencia creciente en el desarrollo de fuerzas armadas a nivel mundial. La cumbre abordó la responsabilidad en el uso de la inteligencia artificial en el ámbito militar como un desafío común que afecta el futuro compartido de toda la humanidad.
China ha incorporado el «fortalecimiento de la gobernanza sobre la IA» en sus planes de desarrollo, afirmando que no participará en una carrera armamentista de IA con otros países y mantendrá la transparencia en sus políticas.
Falta de acuerdo en la declaración
A pesar de la participación de 85 países, solo un tercio emitió una declaración conjunta sobre la regulación del despliegue de tecnologías de IA en la guerra, y ni China ni Estados Unidos firmaron. La negativa de EE. UU. se debe a consideraciones estratégicas, temiendo que las reglas internacionales restrinjan su ventaja tecnológica y flexibilidad en el despliegue militar.
Por otro lado, las dudas de China sobre la declaración se centran en la formulación vaga de principios como el «uso responsable» y la falta de mecanismos que equilibren las ventajas tecnológicas de los estados pioneros. China argumenta que las normas existentes podrían perpetuar la hegemonía tecnológica dominada por Occidente y restringir su autonomía tecnológica.
Conclusión
Ambos países concluyen que el contexto actual de la IA militar presenta obstáculos estructurales que complican la firma de acuerdos internacionales. La sensibilidad de los secretos de defensa y la rápida iteración de la tecnología de IA superan el ciclo de creación de normas, lo que provoca que la declaración sea vista como incompleta y de valor limitado.