Lo que los Agentes de IA Pueden Enseñarnos Sobre la Gobernanza de Identidades No Humanas
La inteligencia artificial (IA) es un campo amplio con muchas aplicaciones prácticas. En los últimos años, hemos visto un crecimiento explosivo en la IA generativa, impulsada por sistemas interactivos que ayudan a los desarrolladores a escribir código y a los usuarios a crear contenido. Más recientemente, también hemos visto el surgimiento de la «IA Agente», en la que los orquestadores coordinan acciones a través de uno o más agentes de IA para realizar tareas en nombre de un usuario.
La Realidad de la IA Agente
A pesar de que esto puede sonar futurista, en la actualidad, la realidad es un poco más sencilla. Los sistemas de IA, sin importar cómo se desplieguen, son simplemente procesos que funcionan en máquinas. Pueden residir en una computadora portátil, en un contenedor, dentro de una máquina virtual o en un entorno de nube. En esencia, son software que ejecuta instrucciones, aunque probabilísticas en lugar de programas deterministas codificados.
El Problema de la Gobernanza
A medida que nos apresuramos a adoptar la IA agente, estamos repitiendo un error familiar: enfocarnos en la capacidad y la velocidad mientras dejamos la seguridad y la gobernanza de las identidades no humanas (INH) como un pensamiento posterior. Esto se traduce en conectar herramientas de IA a sistemas sensibles sin aplicar consistentemente el principio de menor privilegio. Esta brecha ha existido durante años con sistemas de integración continua, trabajos en segundo plano y cuentas de servicio.
La Confianza es Fundamental
La seguridad en cualquier sistema, ya sea un chatbot, un trabajador de integración continua o un demonio de larga duración, se reduce a la confianza. ¿Quién está haciendo la solicitud? ¿Qué se les permite hacer? ¿Y bajo qué condiciones específicas? Las arquitecturas modernas se centran en el «cero confianza», pero muchos de estos sistemas aún dependen de un solo factor frágil para el acceso: secretos de larga duración, a menudo en forma de claves API o certificados que nunca expiran.
La Gobernanza de las Identidades No Humanas
Las identidades no humanas (INH) se definen ampliamente como cualquier entidad que no es humana pero que aún se autentica y conecta a otros sistemas en funcionamiento. Esto incluye bots, scripts, cargas de trabajo y cuentas de servicio. La realidad fundamental es que la IA agente no altera esta realidad. La interacción con ellos cambia, ya que les damos nombres y personalidades, tratándolos como compañeros de trabajo en lugar de cargas de trabajo.
Agentes en el Contexto de la Integración Continua
Las tuberías de integración continua ya no son solo scripts de compilación. Son un complejo baile donde el código se convierte en realidad, tirando de dependencias y confiando en ejecutores de tareas. Si un agente puede leer una compilación fallida, modificar código y abrir una solicitud de extracción, eso representa una victoria en productividad. Sin embargo, esto significa que el agente necesita acceso a repositorios, registros de compilación y posibles caminos de implementación.
Riesgos en Terminales y Navegadores
En terminales, el riesgo es menos glamoroso pero más común. Los terminales están llenos de confianza implícita, lo que puede llevar a la exposición accidental de secretos. En navegadores, las apuestas son más altas, ya que los agentes a menudo operan dentro de sesiones autenticadas, lo que plantea preguntas sobre la identidad que están utilizando y los permisos que tienen.
La Necesidad de Gobernanza Escalable
Tratar a las INH, incluida la IA agente, con rigor puede parecer obvio hasta que se intenta llevar a cabo. El trabajo comienza con entender lo que ya se tiene. La elaboración de inventarios es inevitable. No hay atajos para contabilizar credenciales existentes, servicios y automatizaciones. Esto exige colaboración creativa entre partes tradicionalmente aisladas del negocio.
Conclusión
La IA agente es un factor de presión que nos muestra, de manera evidente, los fallos de identidad que hemos tolerado durante años. Cualquier entidad que pueda actuar en su nombre debe ser tratada con la misma seriedad que el acceso humano. La transformación no ocurrirá de la noche a la mañana; requerirá tiempo y escalabilidad a través de equipos y tecnologías. Sin una estrategia y gobernanza compartidas, la IA agente simplemente acelerará fallos existentes, incluyendo permisos amplios y mala gestión de credenciales.